El tiempo no sólo cura,
sino que también reconcilia.
(Si aprendes a olvidar, aprenderás a perdonar
y si perdonas de corazón, olvidarás de verdad)
Por cada minuto de enfado
perdemos sesenta segundos de felicidad.
(Que ya os he dicho que sonreír es gratis)
Una persona perezosa es un reloj sin agujas,
siendo inútil tanto si anda como si está parado.
(Si algo no soporto es la pereza, me agota)
Cuando llega el tiempo en que se podría,
ha pasado el tiempo en que se pudo.
(Hoy, aquí y ahora. Siempre)
Si el tiempo es lo más caro,
la pérdida de tiempo es el mayor de los derroches.
(Aprovechar cada minuto como si fuera el último)
Hay un tiempo para hablar y un tiempo para callar.
(Que el silencio también es opinión a veces)
El hombre que no reflexiona
no tiene tiempo de juzgarse a sí mismo.
(Si te conoces, te gustas y te caes bien, a los demás, también. ¡¡Quiérete!!)
El tiempo es un gran maestro que arregla muchas cosas.
(Ésta podríamos debatirla pero sí... en el fondo, el tiempo es medicina)
Que ya os he dicho que hace poco cumplí años y...
llevo muy mal, no el cumplirlos,
sino el pensar que el tiempo (la vida) pasa,
que vivir me mola y mi vida también.
Pues eso,
que aprovechando que os traigo novedades pensé...
vamos a darle un repaso al tiempo,
y paré y pensé,
aunque el tiempo siguió...
Tic...
tac...
¿qué hora es?
¡¡¡Qué disfrutéis de vuestro tiempo amig@s!!!
Que pasa rápido y no vuelve.
¡¡Hasta todo lo pronto que pueda!!
PD: Marcos no entiende de relojes,
ni de horas,
ni de tiempo,
entiende de sus cosas,
sus rutinas,
sus momentos y, a veces,
aunque le pido tiempo para pasar por aquí,
él no lo entiende.
Vosotros a él sí, ¿a qué sí?
Pues eso,
nos vemos cuando Marcos me de tiempo.


































